miércoles, 30 de enero de 2019

JOSÉ MARTÍ Y LA NOVELA DE LA CULTURA CUBANA

JOSÉ MARTÍ Y LA NOVELA DE LA CULTURA CUBANA (1)


Encabezo este
comentario con el título de un libro de la Dra. Ana Cairo, al que siempre vuelvo
motivado por alguna interrogante, experiencia o,como ahora, por un nuevo
aniversario del nacimiento de El Maestro, en La Habana de
1853.
Pensando en las
significaciones del 28 de enero de 2019, año que abarca hechos de la magnitud del
referendo por la nueva Constitución cubana,y del medio milenio de nuestra capital,
deseo recomendar la lectura del innovador grupo de ensayos -observando tanto su contenido
y método como su estilo y alcance-  con que nos reta intelectualmente esta
valiosa investigadora del legado patriótico nacional, en particular el martiano.
Gracias a ella podemos
seguir descubriendo raíces y manifestaciones de ese pensamiento profundo, ejemplo
revolucionario e inabarcable ser, cuya vigencia actual late,en letra y
espíritu, a lo largo de José Martí y la novela de la cultura cubana
(Centro de Estudios Martianos, 2014).

“La verdadera novela del mundo está en la
vida del hombre y no hay fábula ni romance que recree más la imaginación que la
historia de un hombre que ha cumplido con su deber.”
(2)Cita que inicia las 448 páginas de esta obra,entre
cubierta y contracubierta ilustradas con recreaciones martianas, a plumilla y
acuarela, de José Luis Fariñas.

A continuación,CintioVitier
afirma:“Enumerar las virtudes y
utilidades de este libro sería tan extenso como él mismo. Docencia y ensayismo,
se unen en él con la sobriedad de un ciclo de clases en un libro que es un aula.”
(3)

Estructurado en
tres secciones: La novela de los intelectuales cubanos, Las polémicas sobre
España, y Visiones de Estados Unidos de América;las múltiples órbitas de este
universo de temas culturales, políticos y socio-económicos tienen como centro compartido
la concepción de la capacidad cubana,
aportada en Vindicación de Cubapor nuestro Héroe Nacional.

Como argumenta
Ana Cairo en el capítulo introductorio:
“José Martí universalizó,
desde este concepto de patria, las funciones de la comunidad de intelectuales
cubanos no solo con respecto a la historia de sí misma, sino también de sus
interacciones multilaterales con las del resto del mundo.
Los aportes de
la intelectualidad cubana ayudaban a validar los méritos para avanzar en la
construcción de un Estado nacional, cuya esencia radicaría en los postulados de
una república democrática”. (4)

“Martí, el
fundador del antimperialismo entre los intelectuales cubanos, ha sido el máximo
ideólogo de un programa independentista que incluyó entre sus novedades un
programa cultural. Esta plataforma se inspiraba en el ecumenismo, hacía
resaltar las interconexiones de las culturas para buscar un enriquecimiento
permanente y garantizar una vocación universalista en un discurso artístico
original, auténtico y propio.
La visión cubana
de Estados Unidos constituye un modo singularizado de ese proyecto cultural que
los intelectuales -desde Varela y Heredia hasta Martí- construyeron. Estudiarlo
en todas sus complejidades significa prestarle un servicio relevante al
conocimiento de la historia y la cultura cubanas”. (5)

Precisamente
esta edición finaliza con un capítulo titulado Entre románticos, modernistas y
vanguardistas cubanos: algunas visiones de Estados Unidos; del que tomo sólo
estos fragmentos, a modo de invitación...

ROMÁNTICOS
“Heredia
conspiraba en el movimiento separatista de Los Soles y Rayos de Bolívar. El
gobierno español ordenó su detención. Huyó y llegó a Boston en diciembre de
1823. Residió en Filadelfia y Nueva York. Viajó por distintos lugares hasta que
se marchó a México en septiembre de 1825.
(…)
El incursionaba
en la descripción costumbrista, que tanto placer causaba desde la estética
romántica de la cotidianeidad. Al emprender un viaje marítimo hacia las
cataratas del Niágara disfrutaba contando sobre el canal del Erie y los
poblados de sus riberas. El 17 de junio estaba en ellas. En un éxtasis
emocional escribió:
Pareme, y por algunos minutos me fue
imposible distinguir mis propias sensaciones en la confusión que me causó el
sublime espectáculo. El inmenso río pasaba rugiendo delante de mí: y casi a mis
pies se despeñaba desde una altura prodigiosa: las aguas desechas en ligero
rocío violentísimo subían remolinadas en tremendas columnas que a veces se
extendían por todo el abismo y ocultaban parte de la escena. El trueno profundo
de la Catarata asordaba mi oído, y el arco iris alzado sobre el precipicio era
el único que veía distintamente en aquella confusión espantosa.”
(6)


MODERNISTAS
“José Martí supo
lo que era el trabajo infantil. Por ello se interesó por esta problemática
desde el segundo destierro en Madrid (…) El motivo reapareció en la crónica
Escenas Neoyorkinas. Los vendedores de diarios.
(...) El compradorzuelo espera ansioso, con la
mano tendida. Un real, veinte periódicos: Y echa a correr: ¡Extra, Extra!Va
descalzo, a medio pantalón, sin chaqueta, sin sombrero. Vende sus diarios a
centavo.- Y allí se ve el caritativo, que fía al amigo más menesteroso la mitad
de su compra. Y al piadoso, que regala dos números de sus diez a un angelito
que lo mira triste con su carita de color de concha, y la saya rota, y el
pantalón a la cabeza, y sin zapatos. Y se ve al emprendedor, ya con aire de
rico, que compra un peso de diarios cuando se va a acabar el montón, y luego
los revende a premio a los que no alcanzan turno. Principia allí la vida. Y el
capital triunfa. A veces, mientras esperan, se salen del borde de la acera. Va
el policía sobre ellos, porra en mano. Y se desgranan. Los talones desnudos les
relucen, con la luz verde del farol eléctrico, cuando se pierden gritando
¡Extra! En la sombra”.
(7)

VANGUARDISTAS
“En la cuarta
parte de la novela La consagración de la primavera (1978), en el capítulo 22,
Carpentier recreó a Nueva York como capital mundial de las artes durante la Segunda
Guerra Mundial. El protagonista Enrique -estudiante de arquitectura- viajó a la
urbe en la segunda quincena de enero de 1943.
(…)
Enrique analizó
los problemas arquitectónicos que sugería la urbe dentro de las premisas de una
historia de la pasada centuria:
en lo hecho, en lo visible y tangible, era
la ciudad una ilustración de todo lo que no debía hacerse en un futuro regido
por alguna sensatez urbanística…
Definió a los
rascacielos como unidades sin contexto; cada
uno tenía su propia unicidad:
No había continuidad, comunicación ni
vínculos entre esas moles de concreto armado, aluminio, cristal, elevadas hacia
un cielo siempre turbio de nubes.
… obra de arquitectos que, centrando su
atención en un solo problema de espacio o altitud, de utilidad o funcionalismo,
se habían preocupado bien poco de lo que hubiese al lado…
(8)


Y concluye la
autora, en el párrafo que cierra su investigación:
“Las visiones
presentadas de Estados Unidos han ilustrado las poéticas románticas (Heredia, Santacilla,
Gómez de Avellaneda, Zenea, Mendive), las modernistas (Martí, Meza) y las
vanguardistas (Mañach, Carpentier). José Martí ha demostrado ser el más hábil
de los mediadores entre los tres modos literarios -originales por sí mismos- en
que se recrearon las interrelaciones culturales entre Cuba y Estados Unidos
durante los siglos XIX y XX.” (9)


Hace varios años
este libro de la profesora y colega Ana Cairo me recordó la sentencia lezamiana: José
Martí es ese misterio que nos acompaña. Al releerlo en La Habana del 2019 comprendo
cómo,también, es esa compañía que nos ilumina.

Aurelio
Francos

NOTA: Todas las citas corresponden al
libro JOSÉ MARTÍ Y LA NOVELA DE LA CULTURA CUBANA, de Ana Cairo Ballester.
Editado por el Centro de Estudios Martianos; La Habana, 2014. 
www.josemarti.cu  (1) pág.1,  (2) pág.10,  (3) pág. 11,  (4) pág. 20,  (5) pág. 344,(6)
pág. 346,
(7) pág. 377,(8) pág. 392, (9)pág.
395.